La retroalimentación puede ser de dos tipos, en función de las consecuencias que conlleve por el funcionamiento del sistema podrá ser:
Retroalimentación negativa: informa al emisor para que la información inicial se corrija.
Pretende mantener el equilibrio del sistema, ya sea contrarrestando o variando los efectos de algunas actividades.
Se relaciona con los procesos homeostáticos o autorregulatorios.
Retroalimentación positiva: la respuesta del estímulo inicial potencia su respuesta.
Se relaciona con los procesos evolutivos (crecimiento o cambio) donde el sistema se desvía hacia un equilibrio nuevo.
Es todo lo contrario a la retroalimentación negativa.
Por tanto, se trata de un mecanismo que debe aplicarse a procesos de control y ajuste de sistemas.
La retroalimentación o feedback es el proceso a través del cual se genera una respuesta a la emisión de un mensaje.
Puede ser de dos tipos, positiva o negativa dependiendo de las consecuencias del funcionamiento de un sistema.
Donde más se usa es en la comunicación, pero también podemos encontrarlo en la educación, en las redes sociales, en los clientes, en el cuerpo humano, entre otros.