La presión externa en recipientes sometidos a presión puede ser causada por una variedad de condiciones y circunstancias. La presión de diseño interior puede ser menor que la atmosférica debido a la condensación de gas o vapor. A menudo los recipientes son diseñados para una cierta cantidad de presión externa, para permitir la limpieza de vapor y los efectos de la condensación de vapor. Ciertos recipientes pueden estar sometidos a vacío por la naturaleza del proceso, debido a que la conexión a una bomba de vacío, el venteo de un equipo durante la descarga o dimensionamiento de conexiones de venteo inadecuadas. La presión externa también puede ser creada en recipientes encamisados, o con múltiples cámaras. El mecanismo de fallo de la presión externa es diferente al de presión interna, por lo tanto, se requieren diferentes métodos para diseñar recipientes en éstas dos condiciones distintas de forma segura. Un sistema estable es aquel que presenta una mayor resistencia que la necesaria. Dentro de ésta categoría, cuando a un recipiente se le aplica una presión exterior, su resistencia contrarresta éstos efectos manteniendo al equipo en su forma original. A medida que se añade presión externa al sistema, el recipiente tiene menos fuerza de reserva remanente para resistir éstas cargas. Finalmente, el recipiente llega a un punto en el que no puede contrarrestar las solicitaciones externas y la pared del equipo no puede mantener la forma cilíndrica. En este punto el recipiente va a cambiar su forma a una configuración de menor volumen. El cambio es repentino e irreversible.