La atención dividida es la habilidad que tenemos los seres humanos de responder a varios estímulos o tareas que aparecen de forma simultánea. Es decir, nos permite cambiar el foco atencional para poder atender a dos estímulos a la vez o pasar de uno a otro según nuestras necesidades. En ocasiones, en trastornos del neurodesarrollo como puede ser el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y, en casos de daño cerebral adquirido, concretamente en personas que hayan sufrido un traumatismo craneoencefálico, se pueden encontrar déficits de atención dividida. Aunque, también es cierto que, el paso del tiempo hace que nuestra capacidad de emplear la atención dividida empeore, especialmente cuando se trata de la ejecución de tareas más complejas. Cuando conducimos y hablamos con el copiloto, nuestro cerebro es capaz de mantener una conversación mientras presta atención a los estímulos que aparecen en la carretera. Tocar un instrumento, en este caso estamos prestando atención tanto a la partitura como a llevar el ritmo. Cuando estamos viendo la tele y a la vez estamos realizando un pasatiempo. Si cocinamos dos recetas a la vez también estamos usando la atención dividida, ya que prestamos atención, por ejemplo, al horno y a los ingredientes que estamos poniendo en la ensalada. Incluso cuando comemos y hablamos a la vez, también es gracias a nuestra atención dividida.