Si últimamente sientes que tu vida no avanza y que la rutina te ha ido consumiendo poco a poco, entonces ten cuidado. Siempre tomas las decisiones más seguras, nunca tomas riesgos, esta es la principal clave de que estás atada a tu zona de confort. Dejas que los demás influyan en tu vida, si querías pintarte el pelo de un color atrevido pero no te atreviste por miedo al qué dirán, si dejaste el trabajo que amabas por la presión de tu familia o si estabas en contra de una opinión y te callaste por temor a entrar en conflicto, entonces serás infeliz hasta que no cambies tu forma de pensar y empieces a preocuparte por ti y por tu bienestar antes que por el de los demás. Detestas tu trabajo, no existe el trabajo perfecto, en todos sitios habrá retos y situaciones que no te agraden en su totalidad, sin embargo, jamás tienes por qué sentirte obligada o incluso hasta sacrificada cuando se trata del ámbito laboral. Te da miedo el cambio, el primer signo de que algo grande está por llegar es el miedo, si nunca sientes temor, entonces probablemente no te estás arriesgando lo suficiente. Te sientes incapaz de lograr cosas más grandes, la inseguridad es el peor enemigo del éxito, si constantemente te encuentras quejándote por no poder hacer lo que deseas o incluso y has tenido episodios largos de tristeza y/o depresión, entonces tal vez necesitas darle un cambio radical a tus decisiones. Te aterra ir contra la corriente, aún no has cortado a esa pareja tóxica porque todas tus amigas se están casando, sigues en el trabajo que odias porque el resto de las personas tienen un sueldo fijo y no quieres volver a empezar, entonces prepárate para sentir el conformismo en su máxima expresión.