Una de las principales causas es la deficiencia de sueño, el no haber dormido bien o lo suficiente, produce desconcentración, hace que sintamos la mente nublada y nos cueste mantener la atención. El estrés es uno de los factores más significativos en la falta de concentración, es nuestro mayor enemigo. Cuando nuestro nivel de estrés sube, la concentración baja, hay demasiada información en nuestro cerebro y demasiadas cosas que atender por lo tanto la confusión es mayor y comenzamos a fallar. El exceso de tecnología también es un factor que puede hacer que nos cueste concentrarnos en algo específico. La actividad física también mejora nuestra habilidad mental, hacer algo de ejercicio es excelente para retomar la concentración, nos ayuda a relajarnos y a sentirnos mejor. El consumo de alcohol y tabaco produce alteración en la capacidad de concentración, al igual que una alimentación desequilibrada. Pero la causa más probable e importante de todas para que suframos falta de concentración es una subluxación en la zona cervical, cuando hay una interferencia en esa zona, el flujo de información se ve afectado y esto provoca un trastorno en los mensajes que pasan a través de los nervios a las diferentes áreas del cerebro.