Es una forma sencilla y flexible de comer bien sin sentir que estamos en una dieta estricta. La idea es que el 80% de lo que comemos sean alimentos naturales y nutritivos, como verduras, frutas, proteínas de calidad, grasas saludables y carbohidratos complejos. O por decirlo de otro modo, que el 80-90% de nuestra alimentación semanal esté basada en una alimentación sana y dejar un 10-20% de nuestra dieta para comer lo que nos plazca y para disfrutar de nuestros caprichos sin remordimientos. Porque como ya hemos contado a lo largo de esta sección de Alimentación, comer bien, comer sano y nutritivo no es prohibirse alimentos ni mucho menos pasar hambre saltarse comidas. Comer bien es llevar a cabo de forma regular una alimentación sana y dejar para las ocasiones aquellas cosas que sabemos que no son tan sanas o, directamente, que no son sanas pero que nos apetece comer. Las prohibiciones en alimentación nunca son buenas. Es un método sostenible a largo plazo, no se trata de prohibirse nada, sino de encontrar un equilibrio que nos permita mejorar nuestra salud sin sentirnos restringidos.