La cadencia sería definida como los pasos por minuto que damos cuando corremos. Muchos de los relojes que ahora lleváis os lo marcan, por supuesto, de forma aproximada, pero nos sirve y mucho para llevar un control de la cadencia habitual. En muchos casos os saldrá como RPM o BPM o PPM, normalmente serán 2 cifras, ej. 80. Lo que sería una cadencia de 160, es decir, doy 160 apoyos en un minuto, o lo que es lo mismo, 80 apoyos con un sólo pie o lo que es lo mismo, 80 pasos.
Cambiando la cadencia, mejoramos todo lo anterior. Si esa misma persona está haciendo 140 apoyos por minuto, imaginemos que el impacto que sufre nuestras rodillas es de 1000 N por minuto. Pues bien, si a esa persona se le entrena para mejorar su cadencia y aumenta esta hasta los 160 apoyos por minuto, el impacto en este caso será de 900 N por minuto.
Haciendo más apoyos por unidad de tiempo, sufro menos impacto y esta es la esencia de que aumentando la cadencia, otros aspectos mejoran y con ellos, el impacto y estrés a nuestras articulaciones es menor. Somos más eficientes y por tanto repartimos de una forma más equilibrada estos impactos.
Pequeños cambios te harán mejorar. Grandes cambios provocarán más estrés y una inadaptación de tus tejidos. Se paciente, asesórate de forma individual y sobre todo, se consciente de por qué haces las cosas, que te expliquen los conceptos de forma sencilla.