La cuestión es que parece que en los últimos tiempos se ha pasado de un extremo a otro: de una época en la que «solo» se entrenaba [con pistola] a 25 metros del blanco, se ha pasado a otra en la que «solo» se dispara a 5 metros del blanco. No es que no haya que entrenar a 5 metros del blanco, sino que no hay que dejar de hacerlo a 25 metros. Hay que entrenar todas las distancias, porque «entrenar a 5 metros ─o menos─ del blanco es prepararse para fallar a cualquier otra distancia» y «la realidad va más allá de los 5 metros». El caso es que lo de entrenar a 5 metros del blanco parece más una excusa propia de malos tiradores que un argumento sólido. Por mucho que se quiera tirar de las dichosas estadísticas, en realidad, no dicen lo que alguno se piensa, sino que vienen a demostrar que «la distancia favorece al tirador entrenado» (SPAULDING, Dave. Make Ready with Dave Spaulding: Adaptive Combat Pistol. Panteao Productions). A corta distancia se comprueba que, aún sin entrenamiento, cualquiera ─incluidos los malos─ puede darle al blanco. Sin embargo, a distancias de 15 metros o más la cosa cambia y difícilmente se le puede dar al blanco sin contar con cierto entrenamiento. El hecho de entrenar «única y exclusivamente» a 5 metros ─o menos─ del blanco supone prepararse para fallar a cualquier otra distancia mayor ─como es evidente─ porque lo que a 5 metros puede ser un impacto sobre el blanco, a 10 metros fácilmente será un impacto fuera del blanco. Un desvío de 10cm a 5m se convierte en 20cm a 10m, 30cm a 15m, 40cm a 20m, y así sucesivamente. Sin embargo, un impacto sobre el blanco a 10 metros indudablemente se traduciría en un impacto sobre el blanco a 5 metros. Vamos, que el que es capaz de darle al blanco a 10m también será capaz de darle al blanco a 5m, pero no a la inversa. Así que entrena para lo difícil que lo fácil ya lo tienes. En fin, que cada uno haga lo que quiera, pero después que no intente excusarse por su incompetencia. Si fallas no hay excusas que valgan. ¡Entrena!