Para crear hábitos positivos, es importante tener motivaciones intrínsecas, ya que son mucho más efectivas que los premios y castigos externos. Así que si quieres incorporar un nuevo hábito saludable a tu vida, conecta con lo que deseas lograr y por qué. Empieza por algo pequeño, ponte metas realistas y tendrás más oportunidades de cumplirlas.
Identifica tus excusas, para que puedas anticiparte y elaborar una estrategia para vencerlas. Elige una señal contextual que sirva como disparador de la acción, como acciones que precedan a la ejecución del hábito u objetos que te recuerden que es momento de actuar. La consistencia es la clave en este punto.
Perdónate si fallas, y continúa, porque todos fallamos a veces y es muy posible que tú no seas la excepción. Lleva un registro del hábito que deseas incorporar, del contexto en que lo harás repetidamente y de la cantidad de días en que cumples con lo propuesto. Si logras mantener la acción durante 10 semanas, tu cerebro lo asociará como un hábito y te será más fácil realizarlo siempre, sin que te cueste recordarlo.
Eliges una señal contextual que sirva como disparador de la acción, ejecutas el hábito, disfrutas de los beneficios de haberlo hecho y vuelves al punto 1. Esto es lo que puedes entrenar para incorporar nuevos hábitos con éxito. La ciencia demuestra que los hábitos son aquellas acciones que hacemos casi sin tener que pensar en ellas. Una vida activa y saludable no se construye de la noche a la mañana sino con el compromiso de crear buenos hábitos y sostenerlos en el tiempo.
A través del aprendizaje asociativo incorporamos patrones de comportamiento que nos permiten cumplir con nuestros objetivos. Repetimos lo que funciona una y otra vez, en un contexto estable y formamos asociaciones en la mente entre señales y su respuesta.