La selectividad emocional tiene que ver con aquellas personas que quieren ser más conscientes a la hora de evaluar con quién se vinculan, que son más exigentes a la hora de relacionarse.
Con una reacomodación de nuestras prioridades nos volvemos más exigentes y es ahí cuando se vuelve más difícil, porque ya tenemos los rasgos de personalidad mucho más definidos.
Los adultos necesitan relacionarse con personas con quienes comparten valores, así como una misma etapa de la vida.
Siempre planteo que los títulos hay que rellenarlos, me refiero a que yo no puedo querer a mi madre solamente porque lo es, mi madre tendrá que rellenar ese título con acciones, con gestos, con actitudes, con un montón de cosas a lo largo de la vida cotidiana y en determinados momentos especiales de la vida.
Del mismo modo, yo también tengo que rellenar mi título, mi madre no me puede querer solamente porque yo soy el hijo, sobre todo cuando somos adultos.
Los vínculos que voy a tener van a ser aquellos en donde yo me sienta más cómodo, donde tengamos más cosas para compartir y donde lograré tener menos probabilidades de frustrarme, tanto en los sexoafectivos como los de amistad en general o de familia de origen.
Debemos estar dispuestos a estar un poco más solos, a tener menos variantes para compartir con otras personas, eso es cierto, este es el precio que se debe pagar por tener vínculos de mayor calidad.