Medir tu progreso implica evaluar una variedad de factores que pueden ser más representativos de tus logros en el entrenamiento personal. Los avances en el entrenamiento personal se manifiestan de diversas maneras.
La mejora de la composición corporal es una de ellas: en lugar de centrarte únicamente en la pérdida de peso, considera la pérdida de grasa y el aumento de la masa muscular. Puedes fijarte en la reducción de centímetros en tu cintura o que la ropa ahora te queda mejor.
La corrección de la postura, aumento de la movilidad y la funcionalidad general también son importantes: observa si puedes realizar movimientos con mayor facilidad, sin restricciones ni dolor.
La mejora de la fuerza y la condición física es otro indicador: medir tu capacidad para levantar más peso, aguantar más tiempo, completar más distancia o realizar más repeticiones en tus ejercicios puede ser un indicador sólido de tu progreso en la fuerza y la condición física.
El impacto en el estado de ánimo y la autoconfianza también es parte de tu progreso: el ejercicio regular puede aumentar la autoestima y reducir el estrés.
Para la valoración del estado corporal se pueden utilizar máquinas de bioimpedancia y escáner 3D, que nos permiten obtener información muy detallada y precisa de tu composición corporal y los aspectos que podemos mejorar, midiendo la evolución a lo largo del tiempo.
Se realizan protocolos de análisis postural, valoración funcional para medir la calidad de movimiento de tus articulaciones y pruebas de condición física, donde comprobamos tus niveles de fuerza y de resistencia.
Todo esto nos permite realizar un seguimiento totalmente personalizado de tus avances y adaptar las sesiones de entrenamiento de acuerdo a tus necesidades específicas.