Para evitar que la curva del olvido interfiera en nuestro aprendizaje, es fundamental aplicar estrategias que ayuden a fortalecer la memoria. Repetición espaciada, en lugar de estudiar durante largas horas en un solo día, distribuye la información a revisar en intervalos de tiempo, como por ejemplo días o semanas. Revisión constante en intervalos regulares, al estudiar un tema nuevo, realiza repasos en intervalos que aumenten gradualmente. Por ejemplo, puedes repasar el contenido al día siguiente, luego a los tres días, después a la semana, y finalmente a los 15 o 30 días. Con esta técnica consolida la información en la memoria a largo plazo, evitando que se borre rápidamente. Además de realizar repasos programados, es importante que en cada revisión intentes recordar la información sin mirar tus notas. Este esfuerzo de recordar activamente fortalece los recuerdos y facilita la retención. La técnica pomodoro es un método de gestión del tiempo que implica estudiar en bloques de 25 a 30 minutos, seguidos de breves descansos de 5 minutos. Cada ciclo de estudio y descanso se llama un “pomodoro”. Esta técnica no solo mejora la concentración y reduce la fatiga mental, sino que también puede ayudarte a combatir la curva del olvido. Las asociaciones visuales son poderosas herramientas para mejorar la memoria. Relacionar palabras o conceptos con imágenes mentales puede facilitar su retención. Tener metas claras y revisarlas regularmente puede mejorar tu motivación y tu capacidad para retener información. Si sabes qué objetivo estás buscando alcanzar, es más probable que te concentres y mantengas el aprendizaje. Además, establece revisiones periódicas te ayudará a identificar áreas que requieren más refuerzo.