Hacer una lista de ruidos que nos incomoden.
El sonido ambiente de un campo de fútbol en la televisión puede irritar a unos, pero a otros no.
Si se conocen los ruidos que más problemas generan, será mucho más fácil identificarlos la próxima vez y eliminarlos rápidamente.
Adaptación/entrenamiento al ruido
La capacidad de adaptación de las personas es una habilidad muy útil para la esclerosis múltiple y un mecanismo de defensa para combatir la ansiedad.
De esta forma podemos entrenar nuestro oído con audios de los ruidos que puedan provocar estrés.
Es importante hacerlo gradualmente y aumentar poco a poco la intensidad del ruido.
Deshacerse del exceso de ruido del entorno
Hay que aprender a ignorar el ruido, lo que no significa que no afecte el inconsciente.
Es recomendable ir a cada una de las habitaciones, sentarse y prestar atención.
¿Se oye algo?
¿Las agujas del reloj?
¿El ventilador del baño que sigue encendido?
Hay que apagar cada aparato de las habitaciones de la casa hasta que se haya eliminado el último ruido para mejorar la hipersensibilidad auditiva.
Centrarse en un ruido a la vez
Oír ruido de fondo cuando se intenta hacer muchas cosas a la vez puede resultar especialmente incómodo, como por ejemplo hablar con alguien con la televisión encendida.
Para evitar esta molestia, se debe intentar escuchar solo un ruido a la vez.
Seguro que los resultados serán positivos.
Explica a los demás tu hipersensibilidad auditiva
Compartir con compañeros o con la pareja la incomodidad que provoca tener los oídos sensibles al ruido es una buena solución, siempre mejor que intentar esconderlo.
Una forma de explicarlo es reconocer al grupo de amigos las dificultades que se tienen cuando se oyen varios ruidos a la vez y pedirles si podrían apagar la música solamente durante un rato.
El proceso de ignorar el ruido muy probablemente provocará estrés.
Sin embargo, con pequeños esfuerzos para intentar que el día a día sea más tranquilo, el cerebro funcionará mejor, el estado de ánimo cambiará y la vida será más agradable.