La densidad, propiedad que habitualmente se expresa en kilogramo por metro cúbico o gramo por centímetro cúbico, varía en mayor o menor medida en función de la presión y la temperatura, y también con los cambios de estado. Debido a la poca cohesión entre sus partículas, por lo general, los gases tienen menor densidad que los líquidos y los líquidos tienen menor densidad que los sólidos. El término densidad proviene del campo de la física y la química y alude a la relación que existe entre la masa de una sustancia y su volumen. La densidad se puede definir de varias formas. La densidad de la materia se asocia a menudo con la historia del filósofo griego Arquímedes, a quien encargaron la tarea de determinar si la corona de su rey había sido forjada usando oro puro o si había sido hecha de una aleación con otros metales.
Durante un baño de inmersión, Arquímedes se dio cuenta de que podía calcular el volumen de la corona sumergiéndola en agua y midiendo el desplazamiento del líquido, sin tener que fundirla o romperla, y que conociendo la densidad del oro podía luego pesar la corona y determinar si se trataba de oro puro o de una aleación.
Aunque existen excepciones, por lo general al aumentar la temperatura disminuye la densidad.